CONVERSACIONES SEDUCTIVAS

ESTABLECER PRIORIDADES

El niño que se orienta hacia el logro de metas también se orienta hacia la fijación de prioridades. A temprana edad se da cuenta de que las posibilidades de la vida son infinitas y de que el tiempo requerido para servirse de esas posibilidades es, en contraste, bastante limitado. Aunque tal vez un niño listo de ocho años no sea plenamente consciente de la necesidad de establecer prioridades, lo percibe intuitivamente y toma decisiones de acuerdo con ello.

No se puede y no se debería esperar que los niños organizaran su vida hasta el punto de quedar eliminados la espontaneidad y el tiempo no estructurado. La infancia es una edad preciosa, y sería un error empujar prematuramente a los niños a un mundo de obligaciones y responsabilidades. Sin embargo, sí es necesario que los niños aprendan a establecer prioridades, aunque no sea por otra razón que para procurarse más tiempo para las cosas que desean hacer. Aun que resulta obvio que las responsabilidades de un niño son más limitadas que las de los adultos, el chico debe reconocer que las tiene. El reconocimiento de este hecho de la vida es central para el desarrollo del carácter.

Definir responsabilidades específicas y realistas para su hijo (e, idealmente, permitir que su hijo participe en el pro ceso de seleccionar sus responsabilidades) es una función vital de los padres. Al orientar a su hijo hacia las responsabilidades, usted lo orienta hacia la fijación de prioridades. Al niño debe enseñársele que cumplir con sus tareas escolares está antes que mirar televisión.

Incluso los niños menores deben tener responsabilidades dentro de la familia. Por ejemplo, a un niño de cinco años puede asignársele (o puede elegirlo él mismo) que una de sus tareas sea darle de comer al perro. Para evitar la resistencia, puede hacerse una lista de las tareas de la familia. Entonces el niño podría elegir una o más de as labores con tenidas en esa lista. También los padres deberían incluir en ella las tareas que claramente les corresponden a ellos (p. ej., hacer las compras del supermercado o pagar las cuentas). Una vez elegida, la tarea deberá ser cumplida por el niño durante una cantidad determinada de tiempo. Después, las diversas tareas pueden intercambiarse entre los niños de la familia. Los padres del chico deben expresar con claridad que esperan que esa labor tenga prioridad sobre el juego o la televisión y debe ser cumplida en equis cantidad de tiempo diario. También deben aclarar debidamente que no aceptarán excusas. Si el niño logra encontrar el medio de cumplir rápida y eficientemente con sus tareas (pensando con listeza), tendrá tiempo extra para jugar, leer, estudiar o mirar televisión.

Ser capaz de establecer prioridades es una habilidad de supervivencia esencial. Los niños que aprenden a usar eficazmente su tiempo y que descubren cómo ordenar sus responsabilidades y objetivos según su importancia o urgencia han adquirido un importante recurso que podrán emplear provechosamente a lo largo de toda su vida.

Existen varias explicaciones posibles para comprender por qué un niño podría no llegar a apreciar que estudiar para un examen de Historia o escribir una composición es más importante que ir al parque a jugar al fútbol con sus amigos:

1. Puede que el niño no haya desarrollado un claro sentido de sus obligaciones y responsabilidades con respecto a la escuela.

2. Puede que no haya sido expuesto a un medio que valore el esfuerzo y la realización educacionales.

3. Puede que sus padres no lo hayan adiestrado de la manera adecuada para autocontrolarse y no sea capaz de resistir a la tentación de satisfacer sus deseos inmediatos.

4. Puede que no haya aprendido a pensar estratégicamente y no considere las consecuencias de hallarse mal preparado para un examen o de no entregar una composición a tiempo.

Para realizar, los niños deben ser capaces de establecer una jerarquía de lo que es importante y deben ser capaces de definir los pasos que los lleven adonde quieren ir. Cuanto antes adquieran las habilidades para planear estratégicamente, más pronto podrá empezar a obtener las recompensas de la vida.

El siguiente diálogo modelo representa una estrategia concebida para ayudar a un niño a apreciar el valor de establecer prioridades.

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