CAMBIAR DE DIRECCION

Las metas de un chico no están talladas en piedra. Parte del proceso de maduración consiste en descartar unas me tas y reemplazarlas por otras. Es bastante frecuente que el niño cambie de dirección, por una razón básica: la meta original ya no se adecua a sus necesidades o ha dejado (le ser apropiada. Por ejemplo, un niño que anuncia que quiere ser jugador de básket profesional y luego descubre que es muy improbable que alcance su objetivo.


 Según las estadísticas, acaso el 0,001% de los niños que fantasean con ser Un atleta profesional llegue a serlo en realidad. En algún momento, el niño debe evaluar objetivamente y decidir si tiene, o no, probabilidades realistas de alcanzar su meta.


Si llega a la conclusión de que no es así y decide abandonar esa meta, su decisión debe considerarse lista y razonable.


Aunque es probable que su hijo abandone muchas de las metas que se proponga durante la infancia, sin embargo de be usted mantenerse alerta por si aparecen patrones crónicos de abandono de metas. Este control se impone sobre todo cuando un niño establece el hábito de descartar los compromisos o darse por vencido cada vez que se topa con una dificultad. Este esquema de conducta podría crear problemas mayores en la vida adulta del chico.


No existe un test absoluto para determinar lo apropiado o inapropiado de la decisión de un niño de abandonar una meta determinada. El punto eje de esta cuestión reside en si la decisión del niño es o no razonable. Tomar la decisión racional de cambiar de rumbo es muy diferente de hacer racionalizaciones acerca de un abandono pues una empresa se ha tornado más o menos difícil. El niño que abandona cada vez que se siente frustrado o temporariamente obstruido demuestra una tendencia a autosabotearse, y sus padres poseen legítimos motivos de preocupación.


El abandono crónico de las metas es diferente de la conducta del chico que desea interrumpir sus lecciones de piano porque en realidad nunca quiso aprender ese instrumento y sus padres lo obligaron a estudiarlo. La lucha clásica respecto de las lecciones de piano puede incluir Otro factor: tal vez al niño le haya interesado el piano al principio pero después haya perdido el interés. En tales condiciones, muy poco se gana insistiendo en que continúe con las lecciones. No obstante, si el deseo del niño de interrumpirlas forma parte de un conjunto de otras metas abandonadas, sus motivos y su conducta deben examinarse con atención.
El esquema típico de abandono crónico de metas puede representarse con la siguiente “fórmula”:



El siguiente diálogo modelo presenta un modo como los padres podrían manejar el tema del abandono de metas. Es te diálogo se dirige a niños menores. El mismo enfoque puede emplearse con adolescentes, aunque, obviamente, deberá elevarse el léxico y la intención.


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