BARRERAS PARA EL PENSAMIENTO LISTO

Al leer la anécdota anterior, acaso usted se haya preguntado si es posible que una persona de inteligencia normal sea tan torpe. Por cierto que recordar dónde se ha estacionado el auto o dónde se han dejado las llaves no es algo que requiera gran brillantez. Sin embargo, sí requiere que la persona que tiene un pobre sentido de la orientación sea capaz de concebir una estrategia efectiva para superar esta deficiencia.


Desde luego, imaginar soluciones para los problemas de los demás es más fácil que encontrar soluciones para los problemas propios. El sabio consejo de DEA Bay y a.C. Landres demuestra que el discernimiento y la sabiduría sin directamente proporcionales a la distancia que uno mantiene con el drama.


(Dicho sea de paso, no se ría con demasiadas ganas de nuestro desorientado amigo. ¡Estará riéndose de mí!)

La persona que lucha contra un problema significativo o recurrente rara vez cuenta con el lujo de la perspectiva y la distancia. El encontrarse en la “línea del frente” crea un mayor sentido de la urgencia y ofrece un panorama diferente. No obstante, lo que permite a los adultos —y a los niños— solucionar problemas es la capacidad de lograr una perspectiva. Desarrollar esta capacidad es una de las piedras fundamentales del pensamiento listo.

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