CHARLA CON EL DR. DIEGO COUREL Parte 2

Pero que me dice doctor, de un problema grave, de un problema como éste, puede surgir algo de valor, puedo aprender algo?, sin duda que sí, sin duda que cuando hay un terremoto y nos tira todo abajo es la oportunidad de volverlo a hacer y un poco mejor que antes, la otra es sentarse a llorar entre las ruinas y morir con las ruinas, entonces nuestro hijo perdido se hace un canto en homenaje a la derrota.



Cuando empezamos a construir podemos ver de construir un poco mejor, hay tanto que tiene que corregir el hombre en su mundo...



Si los días y  las horas y los meses te acosan, porqué no prestar atención a este minuto, a este único minuto. Cada minuto será como una gota de agua; gota por gota ustedes pueden, y acuérdense: ¿qué es el mar sino una suma de gotas de agua? No piensen en el mar, piensen en la gota de agua, enfréntenlo minuto por minuto, enfrenten mirando el milagro cotidiano, enfrenten cuando no den más con un compañero, pero si tienen días malos, tengan días malos, ténganlos, no hay una salida rectilínea y eficiente y final, no hay, es mas bien dialéctica, es con duda, esa es la vida real, lo demás es de plástico, de televisión.



Ustedes tienen la oportunidad de dejar de ser indiferentes a la miseria y al dolor, como quizás uno lo ha sido hasta que le pasa algo grave, y para ese entonces parecen que se dilatan las pupilas del tercer ojo como dice la gente. Costo de la sabiduría, para quien cree, como ustedes, que la vida es toda una, dure lo que dure, no importa el momento de aprender, lo importante es no irse ignorante, burro, no importa cuando uno llegue, no importa, no es una carrera.


No van a llegar por simple obstinación, ni por simple paso del tiempo, ni por ser insistidores, no. Van a llegar con una construcción, con un gasto de energía, apostando a los días más vacíos, sabiéndose dar treguas y descansos.



Y ahora viene una explicación un poco más médica, yo decía, encontrando los rituales. Ustedes saben lo que son los rituales, vamos a suponer que no todos pensamos lo mismo de un ritual, yo no estoy hablando de una neurosis obsesiva, todos tenemos rituales, sociedades enteras tenemos rituales.



 Nosotros, vamos a ver, por ejemplo que para Freud, el trauma es una herida, trauma es una palabra que viene de herida, quiere decir eso en otro idioma. Trauma, seria definida como herida que deja a la persona fijada a un tiempo del pasado, eso es el trauma para Freud, obvio todos se darán cuenta que siempre Freud habla del pasado, y que pasa al dejar fijado un tramo del  pasado: enajena al sujeto del presente, que es la vida y de su futuro, que es lo que hay que proyectar, se entiende? Entonces, enajena y no permite integrar la historia del sujeto, esto fue dicho hace más de cien años, ya ha sido superado pero hacía falta esto.



 Entonces, deja a la persona en un permanente conflicto con su pasado, consigo mismo, del que la terapia intenta restaurar la función yoica. La función del yo tendría a su cargo nombrar, hablar, poner palabras a ciertos montos de energía, que hoy le podemos llamar dolor inmenso, dolor total, dolor mayor, le ponen el nombre que cada uno quiera. Pero, hay gente que no puede poner el dolor en palabras, y muchas veces cuando yo vengo acá, veo que hay un grupo de sujetos activos, preguntones y hay otros que  calladitos, miran y atienden más que los que preguntan, pero no pueden hablar.



 Ese es uno valores de este grupo, que otros que han vivido lo mismo, pueden ponerle alguna palabra a su dolor  hasta que ustedes restablezcan su función yoica y puedan pasar a ese momento del que yo les hablo, que es bello, milagroso cotidianamente, minuto a minuto, nunca estamos seguros de cómo va a ser mañana, y en el que hay pausas, hay recaídas, hay aniversarios, hay navidades, hay juicios, hay un montón de recuerdos que uno debiera poder olvidar.



Que es elaborar el duelo? Elaborar el duelo es poder aceptar, nosotros le llamamos en términos médicos, proceso de restitución. Primero, es importante el nombre porque es un proceso, no es un día, ni un cumpleaños, ni va en coche, ni viene solo, es un proceso.



Casi podríamos decir, es un trabajo, igual a cualquiera que ustedes hayan tenido, hacer una poesía, resolver una ecuación, construir una casa, todo el mundo algún trabajo tuvo, es un proceso. Hay una noción de continuidad, y a veces hasta de etapas. En el duelo hay etapas de shock, de confusión, de negación, de rabia, desbordante rabia, indignación con la vida, con Dios, con la gente, y de tristeza.




Finalmente esa tristeza es sana, nosotros nunca la llamamos depresión, y esa tristeza es el estuario, el puerto de salida a lo que llamamos la resolución, la resignación, la elaboración del duelo. Yo no he visto a nadie salir de un duelo igual, y digo más: yo no he visto a nadie salir de un duelo peor; digo que el que resuelve un duelo es mucho mejor que antes.







No resolver el duelo es envilecerse con la vida, con la pareja de uno, con los hijos de uno, con el compañero de trabajo, con la vida, pero miren si es importante tener un grupo, que nos ponga palabras, que como Jakím plante datileras. Si es importante un día llegar a plantar un dátil, para cada uno de ustedes, por chiquito que sea, por tarde que fructifique, plántenlo, apuesten a la vida de esa planta.   



     
Les decía que el duelo es un proceso de restitución, antes de restitución, uno debe vivir con responsabilidad. ¿Saben que quiere decir la palabra responsabilidad?  Responsabilidad quiere decir responder, de ahí viene responsabilidad, uno tiene responsabilidad, vive con responsabilidad, cuando responde, honrar al padre y madre, esta bien, es justo, es lógico, todo el mundo lo dijo en todas las culturas, pero si son buenos, si están presos también, si nos dieron, si les faltó, con responsabilidad, respondiendo por eso, no negando la realidad, respondiendo por eso.




 Entonces, el duelo elaborado tiene un proceso, donde culminaría? Recuperar una vida habitual, que es lo que a uno se le rompe ante semejante pérdida y digo habitual para lo simple. Tiene que ser mucho mejor que la vida habitual porque uno adquiere otro nivel de conciencia.







 Aceptar la pérdida, extinguir las conductas no adaptativas que son secuelas que deja el duelo, ya van a ver ustedes, adoptar nuevas formas de  trato con los demás, mejorar de la culpa que todos sienten, de la rabia que todos sienten, y de otras emociones que yo no sé nombrar, pero los que están acá se las pueden contar porque las han pasado. Entonces, cuando alguno no pueda poner en palabras, no pueda verbalizar, no pueda rememorar en su discurso esto, tiene un compañero que lo apoya, que va a reforzar sus lazos con el mundo y los demás, que va a devolver su identidad, que le va a permitir una descarga emocional que es tan necesaria, que va a regular conductas que a veces son impulsivas y de bronca y le va a dar los símbolos de continuidad.






Entonces, con esa frase que le decía todas las culturas tienen rituales, las religiones tienen rituales, las instituciones tienen rituales. Renacer tiene un ritual que a veces los va a llevar medios turbados, sin saber muy bien a donde van, pero es un ritual que los está sosteniendo, muy sobre todos los días malos, muy sobre todos los días que otros están felices, en que otros no piensan en esto, y ustedes necesitan ver que debe ser cierto que del otro lado del puente hay alguien a quien mirar, que yo no he encontrado el puente pero, que tengo que buscarlo porque ese puente existe, el puente no se ve, hay abismos, hay tinieblas, ustedes tienen compañeros al frente, tienen compañeros cruzando un puente, les hablo a los nuevos. Yo solo soy un testigo, hace nueve años era un explorador conjunto, hoy tengo más que eso, que testimoniar. Más o menos esto es lo no tan médico.




Yo hace 20 años debo confesarlo, aunque me avergüence, soy psiquiatra o un poco más. Cuando empecé con esto, de las primeras personas que me vieron en el hospital, en el consultorio, eran madres que habían perdido hijos, quiso la vida así y quiso la vida que después me buscaran, hay un destino en esto. Pero nadie sabía mucho de todo esto, este mismo grupo no existía. Entonces, yo les voy a contar lo que me dijo una mamá y me conmocionó. Me contó que ella no siendo muy política ni ideológica, tuvo un hijo que a eso de los dieciséis o diecisiete años se suicidó de un tiro un día en la pieza de él sin avisar ni dejar nota y se murió.





 Esta mujer era una mujer muy religiosa, de una religión que en ese momento tenía, por ejemplo frente al suicidio posiciones rígidas y era medio innombrable, no era el suicidio un tema para hablarlo. Y esta mujer tenía tanto dolor, tanto dolor que me contaba, se fue a la marcha de las mujeres de plaza de Mayo no teniendo nada que ver, dice que lloraba en esa vuelta que ella daba, no existía Renacer, buscaba pares, un lugar donde llorar, un soporte donde existiera alguien. Posiblemente se aferró a otro hijo para seguir, en ese momento sirvió, no es por lo que hay que aferrarse. Les cuento esto porque a mí me conmocionó, saber que Renacer plantó este árbol hace 15 años, yo vengo hace nueve, y que haya muchos árboles plantados.






En 1994 se instituyó el concepto de duelo traumático, en el DSM4 que es el Manual de Clasificación de las enfermedades psiquiátricas, en donde hablaba de agentes estresantes, calificaba como un agente estresante una guerra, un bombardeo, un accidente grande como el de Lapa, un hecho excepcional, violento, cuando hay una pérdida más. Recién en 1994 se le denominó duelo traumático en el DSM4 de medicina psiquiátrica, a la pérdida sobretodo repentina e inesperada de un ser querido. Todos han perdido hijos, todos están desolados, todos están destruidos, todos tienen que pasar por cuatro o cinco etapas tremendas, eso es lo común.

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