ALMAS RECATADAS


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Si recatas demasiado tu alma, sólo tú cosecharás la experiencia de tu vida. Ni abreviarás la faena de los otros, ni aumentarás con tu aceite la luz de su lámpara. Más bien será como si escondieses tu candil bajo el celemín.


El orgullo no dejará de cuchichearte: "'tu secreto es una aristocracia. Los otros no tienen el derecho de saberlo".


Pero tú combatirás este sentimiento huraño y exclusivo, porque aspiras a más: aspiras a que tu experiencia sea mano que guía, brújula que conduce, timonel que salva de las sirtes.


Date todo a todos, que cada uno, según su tamaño, tomará de ti lo que le convenga, como cada raíz busca en la misma tierra morena sus jugos y encuentra la divina substancia para sus flores.


¿Tú crees que el agua, el aire, el sol, se vulgarizan porque se dan con esa copiosa y opulenta liberalidad?


¿Pierde, por fortuna, su aristocracia la piadosa estrella?

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