LA SORPRESA


XX 


Por lo demás, es acaso oportuno nada pedir, pero esperarlo todo.


 Si a diario te levantas con el propósito de no reclamar mercedes a la Vida, no habrá jornada sin bella sorpresa, porque la Vida te otorgará siempre algún don.



Tú te dirás: "Hoy aceptaré todos los dolores, todas las fatigas y dificultades del día con ánimo igual".


No pensarás en ningún placer. Verás sólo el surco que debes abrir bajo el chorro de fuego del sol.


Ningún espejismo engañará tu camino.


Estarás de antemano resignado a todos los golpes.


No atisbarás ni atalayarás el horizonte para ver si se acerca alguna dicha.


Y así pasarán los días, monótonos, con pocas satisfacciones y muchos deberes.


Como nada pides y todo lo aceptas, tú estarás ensimismado y distraído en tu labor.


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