CABALA DE LA LUZ DE JAIME BARYLKO

Nos enseñaron a tener. No nos dijeron que somos todos transeuntes, nómades, que nada tenemos, ni el vientre, ni el ladrillo ni el hijo.      
                                                                                                               

 Nos enseñaron la luz del cuarto día, la de la rotación de los astros y como se enciende la luz electrica. No nos comentaron que la luz esencial es la que primero se crea adentro y luego se enciende fuera de la marcha de los astros y de lo que se tiene, y de lo que se deja de tener . No hay tener, lo ficticio es tener. Y por lo tanto es ficticio perder.                                    



  No estamos para ganar, para tener y para perder. Estamos para estar, para acontecer, para vibrar ante la maravilla de las vidas que somos o que nos son, para el éxtasis, que estar fuera de si......
Huéspedes, pasajeros. Se nos da, no te alegres. 

No es tuyo.   Te fue dado. Agradece., nada más. No festejes, no es tuyo. Se nos quita, no te hundas en la desesperación. No es tuyo, es pasajero, todo lo tuyo, pasajero, es pasajero. La auténtica alegría está en la comprensión superior que no es intelectual si no que deriva del amor, de esa fuerza que liga y se liga con el árbol de la vida en la totalidad de sus manifestacione.

Sólo la totalidad es real. El resto es sombra, ficción, imagen, fantasía. Nada es bendito, sólo la totalidad. Dios ha dado ,Dios ha quitado, bendito sea Dios......  
                     
Bendito, es decir, no entiendo. Me cansé de entender
 
Quiero la brisa de este atardecer. No se repite. Es única. Es Dios” 

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