La Docena Sucia.

Las barreras que echan a perder la comunicación


1.- CRITICAR.-… ¡Tú siempre te las arreglas para hacer las cosas! Aunque a veces pensamos  que si criticamos constantemente, la gente mejora. Los papás critican a sus hijos para que sean personas de bien, los maestros a los alumnos para que estudien más. Los supervisores a sus empleados para que mejoren la productividad. Y no recordamos que la crítica puede anular cualquier buena intención.

2.- INSULTAR O ETIQUETAR.- ¡Tenías que ser vieja!... ¡eres un tonto!... ¡que macho eres! Y demás linduras. Cuando para hacer sentir mal al otro recurrimos  a las ofensas o a las humillaciones estamos cerrando con llave la puerta de la comunicación.


3.- DIAGNOSTICAR.-  ¡te conozco como la palma de mi mano!... ¡ya sé que lo haces para molestarme. Cuando en lugar de escuchar al otro con empatía tomamos el papel de psicólogo barato y con rapidez analizamos y etiquetamos su conducta estaremos usando la mejor fórmula para desesperarlo.


4.- HALAGAR EVALUANDO.- Existe la creencia de que los halagos nos hacen sentir bien y nos motivan. Entonces, ¿por qué nos defendemos de los halagos? .Cuando se exagera de la realidad o se evalúa positivamente a alguien con la finalidad de manipularlo, se nota y se tiene resultados negativos. El supuesto halagado piensa: “no es para tanto, no estuve tan bien”… “de seguro algo quiere de mi”.


5.- DAR ORDENES.- ¡Haz tu tarea ahorita mismo!... ¿Cómo que por qué? Pues porque quiero… Una orden es una solución que se envía de manera impositiva y que se debe cumplir a la fuerza, cuando se utiliza este método, la gente se pone a la defensiva y por naturaleza se resiste. Implica que su propio juicio no importa y esto degrada su autoestima.

6.- AMENAZAR.-  ¡haz esto y si no ya sabes! Lanzar una amenaza produce los mismos resultados que dar órdenes.


7.-MORALIZAR.- A mucha gente le gusta envolver sus palabras con halo de autoridad a fin de darles una fuerza social, moral o teologal; dan discursos interminables q contiene la palabra “deberías”…. ¡no deberías de hacer esto!... ¡piensa lo que pasaría con…! Moralizar es desmoralizador. Produce ansiedad y resentimiento, además de que invita a ocultar la verdad.

8.- PREGUNTAS EXCESIVAS O INAPROPIADAMENTE.- las preguntas tienen su lugar en la conversación pero, en exceso, pueden secar una conversación, sobre todo los que los padres les hacen a los adolescentes, ¿a dónde fuiste? ¿Qué hiciste? ¿Con quién estabas? Con esta batería de preguntas en vez d obtener una apertura en la otra persona, solo conseguimos dañar la conversación. Cuando las preguntas son indirectas e incompletas los demás se dan cuente y provocan reacciones defensivas.

9.-DAR CONSEJOS.- ¡si yo fuera tu haría esto y esto!... ¡es muy fácil lo que tienes que hacer es…! Aconsejar es una de las barreras más comunes para la mayoría de las personas, es una tentación constante. ¿Por qué es malo dar consejos? Por qué tenemos poca confianza en la capacidad de la persona para resolver sus problemas. En esencia es como decirle a alguien…”la solución está en tus narices pero eres tan tonto que ni siquiera te das cuenta.

10.- DESVIAR.-  Cuando les restamos importancia a lo que la persona dice, cuando nos distraemos en otra cosa he interrumpimos: “hablando de eso…” y nos vamos a otro tema… ¿crees que lo tuyo está mal? ¡No hombre  deja que te cuente lo que me paso a mí!... Así a quien le dan ganas de seguir platicando.

11.-DAR SOLUCIONES LOGICAS.-… ¡ya vez, si no hubieras comprado el coche, ya tendríamos para la renta! si le damos soluciones lógicas a una persona q esta bajo estrés o en conflicto podemos enfurecerla, ¿la razón? Para quien esta estresado, es muy importante todo lo que se relaciona con sus emociones y la lógica se enfoca en los hechos y evade los sentimientos de la persona.

12.- TRANQUILIZAR.- ¡No te preocupes, la noche es más oscura cuando amanece!… de momento consolar suena bien, si se hace por encimita sin comprender la problemática de fondo se logra todo lo contrario. Es una manera de lavarse las manos, de retraerse emocionalmente, es decir te ayudo de lejitos pero no me involucro.  


Si hacemos consciente la existencia de estas barreras, y nos esforzamos en derribarlas, estoy seguro de que nos comunicaremos mejor.

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