CAUSA Y EFECTO

Aunque puedan ser despiertos, y hasta brillantes, muchos niños no aprenden nunca a hacer arrancar su cerebro de cierta inactividad. Para saber cuándo apretar el embrague y cómo recorrer las diferentes velocidades no sólo se requiere habilidad sino también práctica.


Para ayudar al niño que se haya estancado cerebralmente, los padres deben hacer algo por lo que los entrenadores deportivos bregan de continuo. Deben volver a lo funda mental. Ayudar al niño a entender cómo sus acciones y de cisiones producen reacciones predecibles es un factor fundamental para este proceso de re-ejercitación. El diálogo siguiente representa una estrategia de comunicación pasible de emplearse con niños de siete a doce años, para ayudarlos a comprender la lógica básica que vincula sus acciones (causa) con las consecuencias de esas acciones (efecto). Este fenómeno es la base sobre la cual descansa la habilidad para el pensamiento crítico.

En el diálogo, un padre habla con su hijo de diez años acerca de una bicicleta. Obsérvese que siempre es aconsejable emplear ejemplos y analogías que se relacionen con los intereses y las experiencias de vida de su hijo. Más adelante, se encontrará un segundo diálogo que subraya la causa y el efecto, específicamente dirigido a adolescentes.

Las palabras exactas empleadas en este diálogo no revisten particular importancia. Lo importante es el estilo y el tono de la interacción padre-hijo. Si este diálogo no resulta apropiado o pertinente para su hijo, elija un tema que lo sea. Emplee sus propias palabras y no pierda de vista el objetivo del diálogo: servir de modelo de un método de comunicación que estimule la conciencia de su hijo acerca de las consecuencias de sus elecciones y acciones.

PAUTAS PARA LA COMUNICACION EFECTIVA CON LOS NIÑOS

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