APRENDER DE LOS ERRORES

Si hay cinco adolescentes en una habitación, sumergidos en la perspectiva de una fiesta que se realiza esa misma noche, ¿por qué a uno iba a ocurrírsele pensar en el mecanismo de cierre de una puerta obstinada? Como bien podía observar cualquiera de los chicos, no se trataba de “nada importante”.



Sin embargo, Mark lo consideró de otro modo. Cuando la puerta se abrió, como “rebotando”, en su mente sonó una alarma. Algo andaba mal. Las puertas que se cierran deben quedar cerradas. La curiosidad de Mark, su mente analítica, su sentido del orden y una arraigada apreciación del fenómeno de causa y efecto lo llevaron a tratar de deducir por qué la puerta desafiaba a la lógica. Cuando investigó y evaluó el origen del problema, lo resolvió en menos de un minuto.


En la superficie, la reacción de Mark podía no parecer particularmente significativa. Sin embargo, su reacción nos sirve para especular cómo podría responder en otras situaciones de desafío, problemas, errores o desaciertos. Su manera de responder sugiere que tal vez posea las siguientes características:


• Es inquisitivo.
• Le gusta poner a prueba su mente y sus habilidades cuando se encuentra ante un desafío.
• Es deductivo y lógico.
• Es minucioso.
• Confía en poder quitar los obstáculos que encuentra en su camino.
• No acepta fácilmente los bloqueos.


De la respuesta de Mark, quizás también podría inferirse con seguridad que es un buen alumno y una persona concienzuda y meticulosa. Estos rasgos son característicos del que piensa con sagacidad y del realizador.


Una vez convencidos de que un problema es soluble, los niños como Mark no se detienen hasta superar los impedimentos que se interponen en su camino. Un error o un revés es como una invitación a una lucha.

 Como sienten que merecen triunfar y son impulsados por el amor a sí mismos y un poderoso instinto de realización, los niños listos perseveran hasta que alcanzan el éxito o se persuaden de que no hay solución alguna. Estos rasgos —la curiosidad, el amor a sí mismos, el pensamiento orientado hacia la búsqueda de soluciones y la perseverancia— no sólo influyen sobre sus reacciones ante desafíos mayores sino también sobre sus reacciones ante retos más “mundanos”. Por ejemplo nos resulta fácil imaginar a Mark a los nueve años, enfrascado en el armado de un avión de juguete pasadas las once de la noche, con la idea fija de terminar su tarea. Solamente abandona cuando sus padres le insisten para que vaya a dormir.


Lo que distingue al realizador del no realizador o del realizador mediocre es la intensa necesidad de entender, de hacer que las cosas funcionen, de extraer el máximo de sus habilidades Esta necesidad es una fuerza motriz que poseen todos aquellos que aspiran a alcanzar el dominio y la destreza en el campo de actividad elegido. No hay más que observar el modus operandi de un excelente actor, escritor, científico, músico, bailarín. director cinematográfico, erudito, cirujano para apreciar que —además del talento— hay ¿os denominadores comunes que los distinguen: aprenden de sus errores y evitan cometer varias veces el mismo error. Los errores forman parte de la vida hasta los niños listos los cometen. No obstante, el niño listo aprende a sacarles provecho. No insiste en tratar de cerrar una puerta defectuosa cuando la razón le dicta que debe de haber algo que impide que esa puerta quede cerrada.


Sin duda, la confianza de Mark en sus habilidades para resolver problemas era producto de sus experiencias positivas en cuanto a la resolución de problemas. El niño que no es tan sagaz, como no tiene las mismas experiencias no desarrolla el mismo grado de confianza en sí mismo. Y, como no es tan intelectualmente curioso como el niño listo, no aprende de sus errores con la misma rapidez tiende a con las mismas equivocaciones una y otra vez.


Así como formulamos algunas conjeturas razonables acerca e las posibles reacciones de Mark en otros contextos, también podemos predecir ciertas características de los otros adolescentes que se hallaban en el cuarto de Kyle. Aventuramos que:


• No son inquisitivos como Mark.
• La perspectiva de poner su mente a prueba para vencer un desafío no les causa el mismo grado de placer.
• No son deductivos y lógicos.
• No son minuciosos:
• No tienen tanta confianza en su capacidad para superar los obstáculos que se interponen en su camino.
• Son más propensos a aceptar los bloqueos.


Estas deducciones son tentativas, puesto que es posible que los otros adolescentes que acompañaban a Kyle sencillamente estuvieran tan preocupados con la fiesta que mostraran una pasividad fuera de lo común. Sin embargo, si las deducciones son acertadas, lo más probable es que el nivel de realización de esos chicos reflejara su pasividad intelectual.
Pensar con sagacidad no es un acto aislado. Los que han desarrollado la capacidad de pensar activa y analíticamente la emplean de continuo, cuando estudian, trabajan o juegan. Sus mentes operan siempre al máximo de su potencia.

RESISTIR LA TENTACION DE RENDIRSE

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