ACTITUDES QUE DESTRUYEN LA SAGACIDAD

Un instinto poderoso obliga al ser humano a protegerse de sus debilidades, vulnerabilidades e inseguridades. En la sociedad moderna, este instinto se manifiesta primariamente en la forma de mecanismos de defensa psicológicos o emocionales. Por lo general estos mecanismos socavan la capacidad del niño para funcionar de manera productiva.



El niño que percibe una limitación intelectual o física tiene cinco opciones básicas de respuesta:


1. Puede negar que tiene una limitación.


2. Puede aceptar su limitación y resignarse.


3. Puede evitar enfrentarse a las situaciones en las que se siente vulnerable.


4. Puede compensar su limitación desarrollando medios alternativos de alcanzar sus objetivos.


5. Puede desarrollar otros talentos que le permitan destacarse.

En ciertos niños, el instinto protector puede ser imperioso. Para aislarse de la frustración y el fracaso, los niños inseguros empiezan a desarrollar percepciones y conductas cada vez más distorsionadas. A medida que estas distorsiones se van enmarañando con el concepto que tienen de sí mismos, con frecuencia crean barreras formidables contra la realización.



Las percepciones del niño acerca de sus habilidades influyen de modo inevitable sobre las metas que se fija. El niño que en la escuela primaria llega a la conclusión de que es “burro” en matemática también puede concluir que es burro en otros aspectos de su vida. Aunque sus percepciones acerca de sus habilidades sean inexactas, constituyen la realidad del niño. Cada problema de matemática mal resuelto y cada nota baja en una prueba o examen reforzará sus sentimientos negativos con respecto a sus habilidades. Sin intervención exterior, la convicción del niño de ser un incompetente socavará sus ya endebles autoestima y confianza en sí mismo. Aunque desarrolle aptitudes en otros terrenos, lo más probable es que sencillamente disminuya el nivel de sus expectativas. Y cuando lo hace, su destino está sellado.



Desde luego que también los niños listos tienen deficiencias. En la mayoría de los casos, sin embargo, encuentran el modo de superar o compensar con éxito esas deficiencias. Esto no significa que el niño listo nunca necesite ayuda. Puede verse bloqueado por un problema que tal vez no sepa resol ver solo.



El niño que no piensa con listeza intuitivamente tiene especial necesidad de guía e instrucción. A este niño debe ayudárselo a examinar las actitudes y conductas que le bloquean la realización e interfieren con el desarrollo de una efectiva habilidad para solucionar problemas.

BARRERAS PARA LA REALIZACION
 

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