ASUMIR EL RIESGO DEL CAMBIO: VIVIR EL "IMPASSE" PARTE 4

El "impasse" como la puerta de entrada a la integración

La experiencia dolorosa del desgarramiento es todavía más dolorosa si vivimos nuestras "resistencias" o los "personajes" que nos habitan como "enemigos animados por el demonio". Por difícil que sea aceptarlo, esas fuerzas que se oponen ahora a nuestros deseos conscientes, son, como dice Polster, recursos que la persona creó para sobrevivir, para manejar ese mundo difícil, sobre todo en la infancia, pero que ya no funcionan para satisfacer las necesidades adultas.




El trabajo a realizar no es de eliminación sino de integración, y ésta es algo así como la búsqueda de un equilibrio de fuerzas entre lo conocido y lo desconocido. Creo que esa integración es un trabajo difícil que requiere de buena fe y valor, y una de cuyas "puerta de entrada" posibles es la llamada experiencia del "impasse".



Pero ¿qué es el impasse? En algún momento del proceso de la terapia la persona se da cuenta de que para avanzar tiene que arriesgarse a dejar la seguridad de sus pautas habituales de sobrevivencia, para encontrar sus nuevos recursos. Dejar la seguridad de lo conocido por lo desconocido; "lanzarse al vacío", para encontrar algo que aún no se ve, es muy angustiante, porque sentimos que "vamos a caer en la nada".


Esta es la experiencia del impasse. Es la del trapecista (que está al principio del trabajo). Tener la posibilidad y el valor para vivirla, es una labor heroica.


Quiero describir cómo conciben el impasse algunos pensadores importantes para mí.


Perls. El "impasse": punto crucial del crecimiento


Perls era un tipo rudo que trataba rudamente a sus pacientes; le molestaba mucho la manipulación y confrontaba fuertemente para situar al cliente frente a su verdad cruda. "Muy pocas personas entran en la terapia para ser curadas; lo hacen más bien para cultivar su neurosis" decía (Perls, 1990, pág. 50). Tal vez por eso la experiencia del impasse fue tan importante para él, porque a través de ella, la persona se veía forzada a hacerse cargo de sí misma con sus propios recursos.



Por favor, tomen nota de la palabra -decía Perls- el impasse es el punto crucial de la terapia, el punto crucial del crecimiento -y agregaba- ... es la situación en que el apoyo ambiental o el soporte interno obsoleto ya no llega más y el auto-soporte auténtico no se ha logrado aún (y desde ahí forzosamente la persona) moviliza .. su potencial, (sus) recursos internos..... (por ello el impasse) es la transformación desde el apoyo ambiental al auto-soporte (pues) el objetivo de la terapia es lograr que el paciente no 'dependa' de otros, sino que descubra...que puede hacer muchas cosas, muchísimas más que las que él mismo se imaginaba. (Ibid. pág. 41)



Para lograr esto -que es uno de los propósitos básicos de la psicoterapia gestalt- la persona tiene que abandonar los anclajes viejos que le dan simultáneamente seguridad e infelicidad y lanzarse al vacío en busca de nuevos anclajes enraizados en sus propias fuerzas.



Otra forma de entenderlo es que -como también dice Perls- el impasse es el momento en donde la persona decide utilizar su energía para crecer, en vez de emplearla en tratar de manipular, de controlar el mundo. Esto se logra a través de la frustración, de quitar los apoyos falsos u obsoletos y someter a la persona al " vacío fértil" desde el cual moviliza todo de lo que es capaz para sobrevivir, pero ahora, apoyado en él mismo. Me hace mucho sentido lo que dice Perls de que utilizamos la angustia para evitar entrar en el impasse:



Una persona únicamente 'cree' que no tiene recursos a su disposición. Evita usar sus propios recursos fabricando una serie de expectaciones catastróficas. (Mediante estas fantasías) nos impedimos de vivir, de ser, (de) correr los riesgos razonables que son parte del crecer y vivir" (Ibid., pág. 50)



Frankl. La oposición del espíritu frente a la posición de los "destinos"



Victor Frankl, el creador de la logoterapia es, a mi juicio, uno de los mayores impulsores del esfuerzo y del ejercicio de la voluntad; es el abogado de la dignidad y de la honestidad, por encima de cualquier circunstancia. Nos dice ... incluso cuando la vida queda reducida a la mínima expresión y todo parece carente de significado, permanece aún la libertad fundamental... de escoger la propia actitud frente al destino. Esta elección quizá no cambie el destino, pero ciertamente cambia a la persona. . (Frankl, 1987, pág. 134, 146)



Frankl dignifica el esfuerzo al margen de los resultados que obtenga la persona, pues sabe que éstos muchas veces no dependen de ella, en cambio el esfuerzo sí. Para Frankl, esta capacidad de elegir la propia actitud frente a cualquier circunstancia, se genera en el espíritu. El espíritu tiene la capacidad de "o-ponerse" a lo que él llama "la posición de los destinos": el biológico, el psicológico y el social, que conforman la realidad ineludible de cada persona; y, aunque muchas veces no la pueda cambiar, sí transforma la calidad de la persona. Creo que llegar al punto donde puedo elegir desde mi espíritu, aunque esto me signifique fuertes riesgos, es otra forma de vivir el impasse.


Jung. La función trascendente o la tensión de los opuestos



La "función trascendente" se crea cuando, como producto de un proceso personal, lo que quiere una parte mía (el cambio) tiene la misma fuerza que la parte que se le opone (el no cambio); y llegado ese momento, si soy capaz de mantener "la tensión entre los opuestos", de no inclinar la balanza para ninguna de las dos posiciones, algo "milagroso" -totalmente irracional- sucede, que resuelve el conflicto a favor del crecimiento de la persona.


Jung lo dice así:


Cuando hay una completa paridad entre los opuestos, confirmada por la absoluta participación del ego en ambos, (se produce) una suspensión de la voluntad, pues ésta ya no puede funcionar (porque) cada motivación tiene una contramotivación igualmente fuerte. Puesto que la vida no puede tolerar una detención... la tensión entre los opuestos (crea) una nueva función unificadora que los trasciende. (Jung, citado por Sharp, 1992).



A esto le llama Jung "la función trascendente" porque "trasciende" a las tendencias de "la conciencia y del inconsciente" que son las partes en conflicto. Sharp agrega a esta reflexión: "este proceso requiere de un ego que pueda mantener su punto de vista frente a la contraposición del inconsciente. (...) La confrontación entre ellos genera una tensión cargada de energía (que) crea una tercera esencia viva" (pág. 85) y agrega "Este "tercero", la función trascendente ... siempre representa la intervención creativa y guía del Sí Mismo, el arquetipo de la totalidad, el cual en el modelo junguiano de siquis, funciona como el centro regulador de la personalidad. El cambio es posible, requiere de tiempo y esfuerzo, y también de sacrificios, pero ocurre" (Sharp, 1992, pág.122)



Kierkegaard. La angustia como la gran maestra del crecimiento



Para Kierkegaard, la posibilidad de lograr la libertad se da a través de la ampliación de la consciencia de uno mismo y de la capacidad de responder como persona a las exigencias de la vida. Esto sólo es posible si la persona logra aventurarse en nuevas áreas de acción. Por ello dice que "la libertad implica siempre una ansiedad potencial " -y califica a la ansiedad como "el vértigo de la libertad" porque existe siempre en cualquier intento de crecimiento personal. Cabe aclarar que para Kierkegaard esta es una ansiedad "normal" que se opone a la "angustia neurótica", que surge cuando la persona ha sido incapaz de hacerle frente a la primera como parte natural de su crecimiento, y se queda "encerrada" en la neurosis.



"Nada se puede lograr a menos que el individuo tenga el coraje de hacer frente y atravesar las experiencias amenazantes del aislamiento y la ansiedad (inevitables para cumplir) las posibilidades ...de la personalidad" (Kierkegaard, citado por May, 1990, pág. 70)


Por ello para Kierkegaard la angustia es "la verdadera maestra" del crecimiento, más que la realidad, pues mientras a ésta se la puede evitar temporalmente, la otra es omnipresente.


Pearson. La travesía del héroe


"Todo aquél que emprende la travesía ya es un héroe" dice Carol Pearson. Creo que cualquier persona que se embarca en un proceso de cambio personal está en el camino del héroe.




"La travesía del héroe -dice Pearson-... es, en primer lugar un viaje para encontrar el tesoro de nuestro verdadero Self o Sí Mismo, y luego retornar a casa a entregar nuestro don para.. transformar el reino y, nuestra propia vida. La misión está llena de peligros y obstáculos, pero ofrece grandes recompensas..." (Pearson, 1992, pág. 15) 

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