Soledades Compartidas | Cap 1

¡Hola! ¿Me recuerdas?


Sí, claro.


¿Sabes quien soy? .....¿Me reconoces?


¡Cómo no voy a reconocerte! Eres la Muerte.




Pensé que no querrías ni siquiera mirarme.

No entiendo porque pensabas eso Muerte, no 

tengo motivo alguno para ello.



Me sorprende tu actitud Juan .¡Estoy tan 

habituada a que la mayoría de los

seres humanos me teman y me aborrezcan y 

tanto más, si algún día me he

presentado de forma inesperada en sus Vidas.!




¡Me haces sonreír Muerte! Parece que tú 

relación con los seres humanos está

limitando tu comprensión y tú no te das 

cuenta de ello. Mira Muerte, yo

siempre he percibido tu presencia y es más, 

en numerosas ocasiones he

alertado a mis hermanos para que no 

perdieran su consciencia de su finita e

inevitable realidad terrestre.





Sinceramente me extraña tu "asombrosa" 

(diría yo) comprensión. Pero dime

Juan: ¿ No formas parte tú también de su 

especie?.





¡Hay Muerte! Creo que también has perdido 

parte de tu memoria y de tú sano

juicio.




¡Claro que formo parte de su especie! Esto 

es indudable.





Pero también Muerte, hay algo de lo que soy 

plenamente consciente y es que

mi existencia en este plano es una efímera 

ilusión y que por necesidad de La

Obra, se vuelve aparentemente real.





Tan real mi existencia Muerte, como este 

maravilloso, frágil y perfecto

cuerpo que me permite merodear por este 

presente y compartir esta dimensión

junto a mis semejantes.







Tan genuina también mi apariencia Muerte, 

como la prodigiosa mente que me

relaciona con esta existencia terrena, y tan 

asombrosamente evidente mi

presencia, como el incansable corazón que 

late en mi pecho y que enriquece y

amplia mi capacidad de sentir.









Pero mi Esencia Muerte, mi Esencia inmanente 

e inmaculada, permanece

expectante, más allá de todo.






Sabes Juan, algunas veces cuando dialogo 

contigo, tengo una extraña

sensación como si te compadecieras de mí.






No Muerte, yo no me compadezco de ti, no te 

confundas, simplemente que

percibo tu soledad y la incomprensión que 

gira en torno a tu alrededor.




Y además Muerte, aunque fuese cierto lo que 

tú dices y realmente me

compadeciera de ti:


¿Porqué motivo no podría hacerlo?...



Continuara...

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